3 Mar
Diálogo #237 / Conversation piece #237
R: Atenta a la puerta al salir de tu casa, Riezu, acechan los ladrones. Me dice hoy la portera: “Desto Mimótica*, ajusta bien abajo, porque a mí me entraron a robar y me quitaron 18.000 pesetas, mi DNI y mi carné de peluquera”.
[*La portera de Raquel la llama Mimótica, porque eso es lo que pone en algunos paquetes que le llegan. Como si yo me llamase La Vanguardia Dominguez].
M: La clave está en la sustracción del carné de peluquera.
R: Sin carné igual no puedes ejercer.
M: Pero si es que yo, que viví en el edificio dos años, no sabía ni que esta mujer había sido peluquera. A mí me dijo que cuando se divorció de su marido este se llevó la caja de herramientas. Eso es lo que más le traumatizó de todo. Y también había explicado que cuando hubo las inundaciones del 62 ella salió a nado con su bebé en la boca (!).
R: Como buena mamífera.

R: Hace días que no se te oye.
M: Porque el fin de semana pasado estuve en Remelluri, en Álava. Un fin de semana acojonante donde me pasó de todo, incluido un amago de ataque por parte de una mula chiflada. La Virgen, qué miedo. Qué bicharraco. El lugar es tan bonito que cualquier cosa que dijera sonaría a cliché. Comí realmente bien. El último día, en el paseo por los viñedos, cogimos hinojo y Sancho hizo una tortilla acojonante.

R: A mitad de semana hubo fiesta de pijamas en casa. O sea: la Riezu se quedó a dormir y la charla de sobremesa fue un poco batalla campal. Chicas contra chicos, etc.
M: Pobre Òscar, cómo pilló. Aunque yo creo que en el fondo disfrutaba, ahí poniéndole a parir. Como imagináis, Micola y yo hicimos coalición rápidamente, señalándole con el dedo índice, y cogimos a Josete en brazos para hacer bulto y parecer que éramos más.
R: Josete, del gremio masculino al fin y al cabo, se tiró un silencioso y mortífero pedo en claro gesto pasivo-agresivo.
M: Ah! Se me ha olvidado decirte que al irme la mañana del viernes, Rosa (la portera de las inundaciones) no recordaba mi nombre -dejé ese edificio hace años-, pero al verme con la bolsa de basura y comprobar que yo la saludaba por su nombre, se ha rallado y se ha inventado lo que le sonaba. Y como le sonaba algo con M y sabe que somos amigas (y tú eres Mimótica), me dijo en una especie de híbrido inventado: “adiós, Mun!”.
R: ¿Mun?
M: O algo así.
R: Quizá te estaba llamando moonie.
M: Yo creo que la mujer “no hi és tota”.
R: Más cosas. Mientras tienen lugar estos días los desfiles de París del próximo invierno, recuperamos la colección de primavera de Dries Van Noten, homenaje al grunge.
M: Preferido de esta casa, siempre. ¡Feliz domingo!

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